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En la selva se cuenta que la mujer que hace el amor con hombres prohibidos está maldita. En las noches de luna llena galopa frenéticamente convertida en Runamula.
Es el alma de una mujer pecadora convertida en briosa mula por acción diabólica, en castigo de sus pecados, durante la noche, mientras el cuerpo descansa dormido.
A la mañana siguiente nuevamente convertida en mujer, se despierta sangrada, con heridas, siente los efectos de la paliza recibida y ella no sabe por qué, pero la gente sí. Esas noches de luna llena, se la ve siempre en desenfrenada carrera, lanzando llamaradas por la boca y fosas nasales bajo el implacable flagelo de su cruel y feroz jinete que no es otro que el diablo en persona.
Cualquier mortal trasnochador puede tropezar con esta extraña y misteriosa cabalgadura nocturna, al transitar por lugares cercanos a la casa de la pecadora, a pesar de que en dichos lugares jamás haya existido una mula.
He aquí una forma de purgar malas acciones cometidas en este mundo terrenal entregando el alma al demonio aún en vida.
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